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ELECCIONES EN SUTEBA            
 Material de Debate                                                                                  



En vísperas de las próximas
Partiendo de la imperiosa necesidad de poner los sindicatos al servicio de los trabajadores docentes y de la educación pública, quienes nos proponemos expulsar a la burocracia de los sindicatos y desarrollar una política independiente del estado, los gobiernos y los partidos de la burguesía, debemos sostener un profundo debate sobre esta cuestión.
Es indudable que uno de los escollos más importantes que nos encontramos, a la hora de comenzar o sostener la lucha por nuestras reivindicaciones, es la burocracia sindical.
Sin pretender en estas líneas hacer una caracterización exhaustiva de ella, creemos suficiente para esta discusión, tener en cuenta el papel político fundamental que desempeña como agente del gobierno y la burguesía entre los trabajadores. En términos generales, podríamos decir que su rol es el depromover la conciliación y la negociación permanente con la patronal; en nuestro caso, el gobierno. Por otro lado, los sindicatos burocratizados y regimentados por la Ley de Asociaciones Sindicales, funcionan como un apéndice del estado para garantizar que la “lucha” se desarrolle dentro de las reglas impuestas por el mismo estado y sus gobiernos. Así también, para la burocracia, los sindicatos representan la garantía de una enorme cantidad de prebendas y el manejo a gusto de toda la masa de nuestros aportes para sostener sus privilegios y sus proyectos políticos.
Por estas razones, entre otras tantas, nuestra aspiración y necesidad de recuperar las organizaciones sindicales choca fuertemente con la necesidad vital de la burocracia, apoyada por los gobiernos de turno y el estado, de sostenerse en sus cúpulas. Y para ello, no dudan en poner todo en juego para cohartar cualquier intento de organización antiburocrática, perseguir a los que no pueden controlar y reprimir a quienes no logran disciplinar.
Entendemos que todo esto nos obliga a considerar seriamente el carácter de la lucha contra la burocracia sindical y por la recuperación de los sindicatos. No podemos caer en análisis simplistas y afirmar que recuperar los sindicatos es imposible, o, yendo al otro extremo, decir que mediante simples procesos electorales, basados solamente en una somatoria de votos logrados de cualquier manera, podremos alcanzar nuestros objetivos.
La lucha contra la burocracia y por la dirección efectiva y real de nuestro sindicato es larga y dura, debido a la férrea defensa que ésta hace de sus actuales posiciones y, además, a causa del apoyo explícito que la misma recibe desde varios estamentos del estado. No podemos comenzar esta batalla sin tener en cuenta esto. En efecto, a todo el aparato de la burocracia debemos oponerle una sólida organización de trabajadores sobre la base de una férrea unidad programática y una practica militante común.
Ante esta nueva coyuntura electoral en SUTEBA, entre los muchos y variados agrupamientos de oposición, se ha instalado la necesidad de participar en este proceso como forma de recuperar el sindicato.
No podemos dejar de decir que vemos con preocupación la mayoría de los planteos en este sentido.
Antes que nada, es necesario decir que esta caracterización general que hicimos más arriba sobre la burocracia sindical, se ajusta muy bien al caso de la conducción actual, es decir, a la alianza “Celeste - Azul y Blanca”. En este sentido, tenemos como experiencia la instancia más que aceitada de “co-gestión”, que no es más que un prolijo plan estatal que incorpora al gobierno a las direcciones burocráticas docentes, en que actúan, gobierno y sindicato, como un único puño acordando e implementando sin mayores sobresaltos, entre otras cosas, la Ley de Financiamiento Educativo, la Ley de Educación Técnica, la política salarial para el sector con un alto índice de sumas en negro, etc.
Pariendo de esa caracterización, se torna fundamental, entonces, tener en cuenta que ni el gobierno ni la burocracia están dispuestos a entregar “electoralmente” la dirección del sindicato. Si la burocracia tiene la sospecha de que perderá alguna posición importante, recurrirá, sin mas, al fraude, la proscripción o la patota, como ya ha ocurrido en UTE y la seccional Matanza. Por lo tanto, también debemos prepararnos para estas luchas. En otras palabras: no podemos perder por la fuerza aquello de lo que estamos convencidos de ganar por nuestras razones y nuestras ideas.
Por otro lado, abundan las propuestas de “priorizar la unidad de toda la oposición”. Consideramos que es necesario hacer una profunda autocrítica, pues ya ha ocurrido, concretamente, que, en nombre de “la unidad de toda la oposición”, muchas agrupaciones que se reclamaban antiburocráticas, y hasta clasistas, se han querido unir con fracciones de la burocracia disidente o con agrupamientos que apoyan explícitamente al gobierno kirchnerista. Esto, sin contar que muchas “alianzas unitarias” terminan reduciendo el debate sólo a la distribución de los cargos.
Otra idea en boga es aquella que afirma: “la unidad es un principio para todo luchador”. Sin embargo, es imposible (y está demostrado en varias experiencias que terminaron con varias divisiones y hasta disoluciones) sostener una unidad seria, sin acuerdos programáticos ratificados por un trayecto compartido de práctica común o unidad de acción que dé cuenta de una unidad real contando con balances de lo actuado, corrección de orientaciones cuando fuera necesario, acuerdo de las tareas más importantes y las secundarias, etc., etc. Podríamos decir que la unidad en abstracto o la unidad sin principios no es ningún principio para los luchadores antiburocráticos. ¿De que le sirve a los trabajadores docentes y a las agrupaciones antiburocráticas tener un sindicato de oposición, si eso no es acompañado con una fuerte organización y cohesión real entre las escuelas, el cuerpo de delegados y la dirección sindical? ¿De qué otro modo podríamos llevar a fondo la lucha contra la burocracia y el gobierno por nuestras reivindicaciones?
Otras agrupaciones y algunos compañeros, sabiendo de las escasas fuerzas organizadas que tenemos los docentes para enfrentar a la burocracia y recuperar y sostener otra dirección y otro sindicalismo, plantean que “las elecciones son una buena oportunidad para difundir el programa”. Sin embargo, suele ocurrir que no hay programa común para difundir. Pero aún siendo así, todo momento es un buen momento para propagandizar las posiciones antiburocráticas y no sólo los momentos que nos imponen los burócratas. Asimismo, ha ocurrido concretamente que habiendo programa, por falta de un desarrollo sólido y orgánico entre las agrupaciones firmantes, posteriormente, se claudicó en sus posiciones y se lo terminó enterrando. Por estas razones, insistimos en que hay que abordar seriamente y con responsabilidad el enfrentamiento contra los burócratas. No nos puede desesperar el hecho de que las elecciones estén tan próximas para unirnos.
Por último, queremos dejar en claro que con las listas o sectores que representan al oficialismo no debemos tener ninguna tipo de concesión. Nada. Pero no por eso debemos hacer que el eje de nuestra política sindical se reduzca a apoyar ciegamente cualquier oposición al oficialismo. En otras palabras: el centro medular de nuestra construcción debe pasar por construir organizaciones antiburocráticas desde las bases, realizando un trabajo paciente y constante lugar por lugar, escuela por escuela, y no por ser simplemente “anticelestes”, “anticelestes - azules y blancos”, o detener nuestra militancia en meras discusiones “superestructurales”.
Es por eso que anticipamos que ninguna futura conducción de las listas de oposición que hoy se presentan garantizará una recuperación real del sindicato sin un planteo de cambiar radicalmente su estructura, su dependencia estatal y, por tanto, su forma organizativa. La expulsión de la burocracia y la recuperación de los sindicatos para ponerlos al servicio de los trabajadores de la educación requiere poner de pie todo lo que hoy está de cabeza. De lo contrario, como ya ha sucedido, se reproducirán las tan criticadas prácticas burocráticas.
En ese sentido, creemos imprescindible comenzar a recorrer un proceso de debate y práctica común con todos aquellos compañeros que compartan estos criterios.
 
Trabajadores Docentes de Base

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